Las canteras se constituyen como pasivos ambientales debido a que configuran una barrera urbana y también porque genera un riesgo para la vida de la población. En la mayoría de los casos son abandonadas, se transforman en vaciaderos clandestinos de residuos y presentan posibilidad de derrumbe por sus abruptas laderas casi verticales y suelos inestables, con lo que se convierten en una potencial amenaza para la salud y la seguridad de los vecinos.
En algunos casos, conlleva a la inundación de estos sitios. A su vez, pueden presentar residuos, materiales peligrosos y proliferación de vegetación en su interior. Por otro lado, el estancamiento de las aguas en estas condiciones puede derivar en la proliferación de vectores de enfermedades.
En este marco, la docente investigadora de la Universidad Nacional de La Plata y becaria doctoral CONICET, Esp. Arq. María Elisa Cremaschi, realizó un exhaustivo relevamiento de las canteras del Partido de La Plata en pos de formular estrategias de intervención para la recuperación y mitigación de estos espacios degradados. En el Partido hay, a la fecha, más de 140 canteras. Las superficies varían entre 0,1 y 21 hectáreas, mientras que las profundidades van de 1 a 20 metros aproximadamente, según registros del Instituto de Geomorfología y Suelos.
Identificó 58 canteras, muchas de las cuales se configuran como tierras vacantes, en estado abandonado y degradado, inmersas en el tejido urbano y sin propuesta de recuperación ni uso específico. Sólo una fue recuperada y corresponde a la denominada “Cantera de Gorina” donde se realizó una propuesta para llevar a cabo un parque urbano y un conjunto de viviendas acorde a las necesidades del entorno detectadas.
“Los resultados parciales que fueron alcanzados hasta el momento señalan que el 30 por ciento posee un grado de amenaza alto a muy alto, un 49 % un grado medio, un 16 % un grado bajo y sólo un 5% muy baja amenaza. Ello se traduce en 387 hectáreas de actividades extractivas profundas sobre el área urbanizada que representan un potencial riesgo para la salud y seguridad de los vecinos circundantes”, sostuvo.
El objetivo es pensar en el desarrollo urbano sustentable, ya que “permiten obtener una mirada integral de gran importancia para la planificación y el ordenamiento territorial frente a la compleja problemática de degradación ambiental que atraviesa el área de estudio en cuestión”.